Tener una doble vida, dejar atrás a tu familia, amigos el
amor de tu vida… y hacer frente al camino con la espalda cargada de una mochila
de recuerdos, sentimientos a flor de piel y mucha garra y fuerza para no caer
en el intento, y todo con un único fin defender y dar todo por su querida y
amada España.
Todo ello define a la figura de un legionario dispuesto a
luchar, dispuesto a morir, dispuesto mirar a la muerte a los ojos sin ningún pudor.
Mucha gente pensará que no tienen sentimientos, que son de
piedra y que nada les afecta, pero tienen un don, el de vivir sus sentimientos
y emociones muy adentro de si mismos , tan adentro que nada ni nadie se los
pueden arrebatar, llevando siempre muy presente
quienes son , de donde proceden sus raíces y como se forjaron en cuerpo
y alma la persona que a dia de hoy son.
Su nobleza, humildad, valentía y honor les hacen mas grandes
aun de lo que son. Pueden pasar horas, días, semanas o meses fuera de su casa,
de su patria… pero siempre con el sueño de querer abrazar nuevamente a sus allegados,
de mirar a los ojos al amor de su vida y de tener en brazos a su pequeño.
En la batalla demuestran la garra con la que se enfrentan a
cualquier contratiempo, del orgullo de realizar lo que mas les hace vibrar de
emociones, demostrar que el miedo, el agotamiento y el abandono no tienen lugar
en su persona.
Admiracion,orgullo y respeto es lo que se merecen por su
alma luchadora, incansable e inavatible del fiel y leal legioanrio.

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